La mayoría de las lesiones deportivas son leves, afectan a músculos, ligamentos o tendones, y no se acompañan de heridas en la piel. Las más frecuentes son contusiones, esguinces, luxaciones o contracturas, que se suelen acompañar de dolor e inflamación. Es frecuente también la aparición de hematomas en la piel como consecuencia del golpe.